la gata bajo el tejado del sol ausente

Confidencias de una gata de Chamberí paseando por los tejados del mundo

Tiaré

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Tahití y sus islas son el paraíso de las flores. Entre ellas destaca el Tiaré. Es el emblema de Tahití, una pequeña, hermosa y olorosa flor blanca y amarilla (aunque hay de otros colores) de la gardenia tahitiensis. 

Tiare1

Tiaré apetahi, significa flor de un solo lado. Una flor llena de leyendas que hablan de niñas o princesas transformadas en flor. Los hombres y mujeres se la ponen en el pelo y con ellas también se hacen los collares que regalan a los que vienen o se van de las antípodas, en nuestro caso.

Con esta flor se fabrica el Monoi de Taití. Un aceite perfumado que se obtiene por la maceración del aceite de copra (nuez de coco) y la flor del Tiaré. El Monoi de Tahití hidrata, protege, calma, suaviza y tonifica la piel y el cabello, al mismo tiempo que le da volumen y brillo. Las mujeres tahitianas lo han utilizado durante siglos.

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“Mujeres de Tahití (en la playa)”, es un cuadro del pintor francés Paul Gauguin.

Y así, con un Tiaré las inmortalizó  el pintor en 1891, durante su primer año de estancia en la Polinesia: “Mujeres de Tahití (en la playa)” o también conocido cómo “Tahitianas en la playa”.

Está pintado con la técnica conocida como «cloisonismo»: encierra con trazos negros o azul de Prusia los colores planos. Destaca la monumentalidad del cuerpo humano, así como la perspectiva, forzada, que deforma los cuerpos.

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Una de las mujeres, la que queda a la izquierda del cuadro, viste a la manera tradicional, con ornamentación esquemática y plana que recuerda las estampas japonesas. Sin embargo, la de la derecha viste un vestido rosa típico de las misioneras. En una versión posterior del mismo tema sustituyó este vestido por un pareo.

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Gauguin hacía poco que había llegado por primera vez a Tahití y deseaba hacer el retrato de una tahitiana, atraído por la enigmática sonrisa. La modelo era una de sus vecinas que en un primer momento se negó. Pero poco después se presentó vestida con un traje colonial que habían introducido los misioneros franceses.

Paul_Gauguin 3 Gauguin describe la modelo en su libro “Noa Noa”, comparándola con la obra de Rafael Sanzio:

“No era muy linda, bien mirado, según las reglas europeas de estética. Pero era guapa. Todos los rasgos le conferían una armonía rafaelesca en el encuentro de las curvas, y su boca había sido moldeada por un escultor que habla todas las lenguas del pensamiento y el beso, de la alegría y el sufrimiento. Su frente, muy noble, recordaba, por unas líneas realzadas, aquella frase de Edgar Allan Poe: «No hay belleza perfecta sin una cierta singularidad en las proporciones». Y la flor que tenía en la oreja escuchaba su perfume.”

Libro gauguin

Gauguin se sentía satisfecho de reflejar a la vez el miedo y el placer, la melancolía y la pasividad mezcladas con una pasión contenida.

Fue el primer retrato tahitiano que envió a Europa.

Tumba de Gauguin

La flor de Tiaré forma parte de las raíces culturales más arraigadas en los tahitianos. 

 1. Existe una maravillosa leyenda tahitiana atada a esta flor y muy valorada por todos los tahitianos: La leyenda dice que los delicados pétalos de la Tiare Apetahi representan los 5 dedos de una adorable chica tahitiana que cayó enamorada del hijo de un rey de Tahití, y murió de pena de amor porque no tenía esperanzas de casarse con él. Los pétalos se cierran por la noche y al alba se abren con un leve sonido chispeante, que hace pensar que es el sonido de su corazón roto. 

2. Otra leyenda del Tiaré empieza con una mujer llamada Apetahi que buscaba refugio en la montaña después de una violenta discusión con su marido. Sola y cubierta de tristeza, solo quería morir.
Después de cavar un gran agujero, se cortó su brazo izquierdo en un acto desesperado y lo enterró antes de que ella misma sucumbiera a la muerte. Algunos años después un pequeño arbusto con preciosas flores blancas creció en ese lugar. Los isleños que salieron a buscar bambú a la montaña pasaron por delante del arbusto una noche. Asustados por un extraño ruido, los excursionistas descubrieron la extraña flor que parecía una mano. Rápidamente todos pensaron en la similitud entre la flor y la mano de la trágicamente fallecida Apetahi. En su memoria la flor fue llamada Tiare Apetahi.

3. La mas extensa dice que hubo una vez en Raiatea, una familia que tenia dos hijos, un niño y una niña. Un dia al amanecer los padres salieron a pescar y la madre le dijo a su hija: “”No os inquietéis, regresaremos cuando consigamos peces””.
Cuando la hija entró en la casa, su hermano se le acercó para preguntarle: “¿Qué te ocurre?”. Su hermana le respondió entonces llorando: “”Nuestros padres no son cariñosos, no se ocupan de nosotros. Yo no los quiero. Creo que no son buenos padres””. Después de decir estas tristes palabras, los dos se fueron a su habitación.
Volvieron los padres y entraron a casa con el pescado. Como no escucharon ningún ruido, la madre pensó que los niños dormían.
Maïre, la madre, criticó a sus hijos, sin saber que Apetahi la escuchaba.
Apetahi no pudo olvidar lo que su madre había dicho y, cuando amaneció, se fugó y corrió a casa de su tío para contarle lo que había sucedido.
Al despertarse, su madre llamó a la niña pero no obtuvo respuesta. El hijo le dijo que su hermana se había ido a casa de su tío. Maïre despertó a su marido y fue a casa de su hermano. Al llegar, este le advirtió que su hija se había ido al monte Temehani.
La madre de Apetahi preguntó a su hermano: “”¿Tu sobrina ha dicho algo antes de partir?””. Él respondió: “”Vuestra hija ha partido hacia el monte porque no puede soportaros””.
Nada más escuchar esto, la madre corrió, llorando, hacia el monte Temehani para buscar a su hija. Cuando llegó, sin saber que su hija había muerto de pena en la montaña, la llamó sin recibir respuesta y se dirigió hacia los bambúes, viendo a lo lejos una bella flor que brillaba y que portaba 5 pétalos. Se aproximó a la flor y entonces vio la cara de su hija. Al ver su rostro, lloró y pidió perdón a su hija, pues lamentaba mucho haberle hecho sufrir de ese modo.
Al volver a su casa anunció la mala noticia a su marido: “”Nuestra hija a muerto en el monte de Temehani””. Asombrado, el padre no la creyó. Su mujer le dijo: “”Ve al monte Temehani, y a lo lejos verás aparecer una bella flor blanca con cinco pétalos””.
A su llegada al monte, el padre vio la flor que su mujer le había descrito y comprendió que era verdaderamente su hija. Se aproximó y también le pidió perdón.
A su vuelta a la ciudad, anunció a toda la gente que su hija había muerto y que había florecido como un Tiaré de cinco pétalos. Nadie le prestó atención.
Un cazador, vio detrás de los troncos de los bambúes una bonita flor que brillaba como el oro. En ese momento se acordó de lo que el padre había dicho en el poblado.
El hombre volvió a casa y dijo que la flor realmente existía, pues él la había visto con sus propios ojos. Fue entonces cuando la gente reaccionó y partió hacia allí. Cuando llegaron, apareció el Tiaré.
Según cuenta la tradición, la leyenda del Tiaré es una historia verdadera.

 Tiare monoi 2

Curiosidades:
La forma en que las mujeres Tahitianas llevan la flor de Tiaré es un tipo de lenguaje amoroso: si la llevan colocada en la oreja izquierda significa que están comprometidas, y si la llevan en la oreja derecha quieren manifestar que están libres. Una flor de Tiaré detrás de la cabeza indica “Sigueme”….

La Gata de Chamberí

Un pensamiento en “Tiaré

  1. he aprendido cosas nuevas sobre esta preciosa flor. Felicidades

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