la gata bajo el tejado del sol ausente

Confidencias de una gata de Chamberí paseando por los tejados del mundo


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¿Será éste mi paraíso particular?

en bici

¿SERÁ ÉSTE MI PARAISO PARTICULAR?

Por tendencia el ser humano tiende a creer que su felicidad está en tener o hacer unas cosas determinadas. Esto abarca desde un bolso o un reloj, a un deporte, viajar e incluso a personas… parece que nos gusta pensar el día que tenga esto o pueda hacer aquello, seré feliz. Y a la contra, el día que no tenga esto, que no pueda hacer lo otro… seré un desgraciado.

Y jamás calibramos fundamentalmente dos cosas. Una, un segundo después de creer que ya hemos conseguido la felicidad… te viene, por ejemplo, un dolor de muelas impresionante, y todo se esfuma. Dos, tampoco tenemos en cuenta que quedamos vacíos, de repente no tenemos metas y curiosamente parece que el entorno o los complementos no hacen que se sienta uno feliz, o esa persona que amamos y deseamos años no es compatible con nosotros.

cascadas Y podría añadir un tercero, señores y señoras, por ejemplo, les juro que uno no se muere y ahí acaba todo, si ustedes tienen alguna dolencia que no les permite correr o ir al gimnasio. Sólo es una trampa de la mente, a la que los cambios y novedades no le gustan ni un pelo. Lo mismo ocurre cuando te gusta viajar y no puedes, parece que tu ciudad o pueblo o lo que sea se te va a tragar de repente. ¡Vaya agobios que nos pillamos!. Y la realidad es que es una cuestión de actitud.

Si uno necesita algo con urgencia o tiene que actuar de forma responsable ante algo, no le daríamos tantas vueltas a no poder tener o hacer cosas superfluas (ya, ya sé que para quien lo vive así, de superfluo nada de nada). Pero si hay una casa por pagar, unos estudios, un negocio o cualquier otra cosa relevante de verdad…. ni lo pensaríamos dos veces y encima nos produciría un orgullo y satisfacción plenas. Y si lo pensamos así, sí estamos viviendo al segundo, al minuto. Presentes y positivos.

La mente es una encantadora de serpientes, le gusta recordarte lo feliz que eras en el pasado y lo feliz que serás en el futuro si consigues… x, pero normalmente se cuida muy bien de que no vivas en el presente, en tu ahora. 

paraiso 1 (tailandia)

A mí me sucedía con los viajes. De primeras, parecía vivir en la estación siguiente, es decir, en navidad buscaba para semana santa, en semana santa para el verano y en el verano yo ya estaba en navidad.                                                                         La verdad es que es una auténtica locura que te despista un poco de vivir el día a día.

Cada lugar visitado me parecía que, aquél, era mi paraíso particular, pero la realidad es que alegrías y penas o problemas, te los llevas contigo (de hecho es cuando hay más divorcios, justo cuando se supone que estamos de vacaciones y en el lugar perfecto).

Intentaba irme el máximo posible para tener tiempo de empaparme con las gentes, su gastronomía, tradiciones, bailes, vestimentas, etc….

mujeres tailandesas

Y la verdad es que disfrutaba y disfruto de todo ello.

Siempre me preguntaba si podría vivir en aquellos lugares y siempre me despedía con gran pena.                                                                                                                                                            Acostumbraba a irme un rato a la playa y a escribir mis  sentimientos, emociones y contradicciones. Y me desahogaba mirando por ultima vez aquellos paisajes.

escribiendo en la playa

Eran momentos tristes, porque todos salían a       despedirse y porque recordaba que me parecía un sueño a punto de acabar.

En el viaje de regreso no paraba de pensar en el mar, el paisaje, sus gentes, sus amaneceres, sus ocasos, la luna y las estrellas (algo único en cada sitio que he visitado) y, cómo no, esos paseos en bicicleta.

Viajar era laborioso antes de empezar, leíamos guias, las traducíamos, yo lo pasaba a limpio y ahí estaba, una guía a nuestra medida. Y dándole la vuelta a la guía, me servía para escribir un diario, el dia a día.

Para mi eran y son momentos inolvidables, experiencias únicas.

Y mucha actitud a la ida y a la vuelta.

https://www.youtube.com/watch?v=7dKGcg_jBhw (espero que les guste, lo resume todo).

¡Que tengáis un buen Lunes!

La Gata de Chamberí.

Copiright Beatriz


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Tiaré

 

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Tahití y sus islas son el paraíso de las flores. Entre ellas destaca el Tiaré. Es el emblema de Tahití, una pequeña, hermosa y olorosa flor blanca y amarilla (aunque hay de otros colores) de la gardenia tahitiensis. 

Tiare1

Tiaré apetahi, significa flor de un solo lado. Una flor llena de leyendas que hablan de niñas o princesas transformadas en flor. Los hombres y mujeres se la ponen en el pelo y con ellas también se hacen los collares que regalan a los que vienen o se van de las antípodas, en nuestro caso.

Con esta flor se fabrica el Monoi de Taití. Un aceite perfumado que se obtiene por la maceración del aceite de copra (nuez de coco) y la flor del Tiaré. El Monoi de Tahití hidrata, protege, calma, suaviza y tonifica la piel y el cabello, al mismo tiempo que le da volumen y brillo. Las mujeres tahitianas lo han utilizado durante siglos.

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“Mujeres de Tahití (en la playa)”, es un cuadro del pintor francés Paul Gauguin.

Y así, con un Tiaré las inmortalizó  el pintor en 1891, durante su primer año de estancia en la Polinesia: “Mujeres de Tahití (en la playa)” o también conocido cómo “Tahitianas en la playa”.

Está pintado con la técnica conocida como «cloisonismo»: encierra con trazos negros o azul de Prusia los colores planos. Destaca la monumentalidad del cuerpo humano, así como la perspectiva, forzada, que deforma los cuerpos.

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Una de las mujeres, la que queda a la izquierda del cuadro, viste a la manera tradicional, con ornamentación esquemática y plana que recuerda las estampas japonesas. Sin embargo, la de la derecha viste un vestido rosa típico de las misioneras. En una versión posterior del mismo tema sustituyó este vestido por un pareo.

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Gauguin hacía poco que había llegado por primera vez a Tahití y deseaba hacer el retrato de una tahitiana, atraído por la enigmática sonrisa. La modelo era una de sus vecinas que en un primer momento se negó. Pero poco después se presentó vestida con un traje colonial que habían introducido los misioneros franceses.

Paul_Gauguin 3 Gauguin describe la modelo en su libro “Noa Noa”, comparándola con la obra de Rafael Sanzio:

“No era muy linda, bien mirado, según las reglas europeas de estética. Pero era guapa. Todos los rasgos le conferían una armonía rafaelesca en el encuentro de las curvas, y su boca había sido moldeada por un escultor que habla todas las lenguas del pensamiento y el beso, de la alegría y el sufrimiento. Su frente, muy noble, recordaba, por unas líneas realzadas, aquella frase de Edgar Allan Poe: «No hay belleza perfecta sin una cierta singularidad en las proporciones». Y la flor que tenía en la oreja escuchaba su perfume.”

Libro gauguin

Gauguin se sentía satisfecho de reflejar a la vez el miedo y el placer, la melancolía y la pasividad mezcladas con una pasión contenida.

Fue el primer retrato tahitiano que envió a Europa.

Tumba de Gauguin

La flor de Tiaré forma parte de las raíces culturales más arraigadas en los tahitianos. 

 1. Existe una maravillosa leyenda tahitiana atada a esta flor y muy valorada por todos los tahitianos: La leyenda dice que los delicados pétalos de la Tiare Apetahi representan los 5 dedos de una adorable chica tahitiana que cayó enamorada del hijo de un rey de Tahití, y murió de pena de amor porque no tenía esperanzas de casarse con él. Los pétalos se cierran por la noche y al alba se abren con un leve sonido chispeante, que hace pensar que es el sonido de su corazón roto. 

2. Otra leyenda del Tiaré empieza con una mujer llamada Apetahi que buscaba refugio en la montaña después de una violenta discusión con su marido. Sola y cubierta de tristeza, solo quería morir.
Después de cavar un gran agujero, se cortó su brazo izquierdo en un acto desesperado y lo enterró antes de que ella misma sucumbiera a la muerte. Algunos años después un pequeño arbusto con preciosas flores blancas creció en ese lugar. Los isleños que salieron a buscar bambú a la montaña pasaron por delante del arbusto una noche. Asustados por un extraño ruido, los excursionistas descubrieron la extraña flor que parecía una mano. Rápidamente todos pensaron en la similitud entre la flor y la mano de la trágicamente fallecida Apetahi. En su memoria la flor fue llamada Tiare Apetahi.

3. La mas extensa dice que hubo una vez en Raiatea, una familia que tenia dos hijos, un niño y una niña. Un dia al amanecer los padres salieron a pescar y la madre le dijo a su hija: “”No os inquietéis, regresaremos cuando consigamos peces””.
Cuando la hija entró en la casa, su hermano se le acercó para preguntarle: “¿Qué te ocurre?”. Su hermana le respondió entonces llorando: “”Nuestros padres no son cariñosos, no se ocupan de nosotros. Yo no los quiero. Creo que no son buenos padres””. Después de decir estas tristes palabras, los dos se fueron a su habitación.
Volvieron los padres y entraron a casa con el pescado. Como no escucharon ningún ruido, la madre pensó que los niños dormían.
Maïre, la madre, criticó a sus hijos, sin saber que Apetahi la escuchaba.
Apetahi no pudo olvidar lo que su madre había dicho y, cuando amaneció, se fugó y corrió a casa de su tío para contarle lo que había sucedido.
Al despertarse, su madre llamó a la niña pero no obtuvo respuesta. El hijo le dijo que su hermana se había ido a casa de su tío. Maïre despertó a su marido y fue a casa de su hermano. Al llegar, este le advirtió que su hija se había ido al monte Temehani.
La madre de Apetahi preguntó a su hermano: “”¿Tu sobrina ha dicho algo antes de partir?””. Él respondió: “”Vuestra hija ha partido hacia el monte porque no puede soportaros””.
Nada más escuchar esto, la madre corrió, llorando, hacia el monte Temehani para buscar a su hija. Cuando llegó, sin saber que su hija había muerto de pena en la montaña, la llamó sin recibir respuesta y se dirigió hacia los bambúes, viendo a lo lejos una bella flor que brillaba y que portaba 5 pétalos. Se aproximó a la flor y entonces vio la cara de su hija. Al ver su rostro, lloró y pidió perdón a su hija, pues lamentaba mucho haberle hecho sufrir de ese modo.
Al volver a su casa anunció la mala noticia a su marido: “”Nuestra hija a muerto en el monte de Temehani””. Asombrado, el padre no la creyó. Su mujer le dijo: “”Ve al monte Temehani, y a lo lejos verás aparecer una bella flor blanca con cinco pétalos””.
A su llegada al monte, el padre vio la flor que su mujer le había descrito y comprendió que era verdaderamente su hija. Se aproximó y también le pidió perdón.
A su vuelta a la ciudad, anunció a toda la gente que su hija había muerto y que había florecido como un Tiaré de cinco pétalos. Nadie le prestó atención.
Un cazador, vio detrás de los troncos de los bambúes una bonita flor que brillaba como el oro. En ese momento se acordó de lo que el padre había dicho en el poblado.
El hombre volvió a casa y dijo que la flor realmente existía, pues él la había visto con sus propios ojos. Fue entonces cuando la gente reaccionó y partió hacia allí. Cuando llegaron, apareció el Tiaré.
Según cuenta la tradición, la leyenda del Tiaré es una historia verdadera.

 Tiare monoi 2

Curiosidades:
La forma en que las mujeres Tahitianas llevan la flor de Tiaré es un tipo de lenguaje amoroso: si la llevan colocada en la oreja izquierda significa que están comprometidas, y si la llevan en la oreja derecha quieren manifestar que están libres. Una flor de Tiaré detrás de la cabeza indica “Sigueme”….

La Gata de Chamberí


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Entre Escila y Caribdis, entre la espada y la pared.

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ENTRE ESCILA Y CARIBDIS, ENTRE LA ESPADA Y LA PARED

En la mitología griega, Escila es un monstruo marino que anteriormente fue una hermosa ninfa.

Escila es descrita como un monstruo con torso de mujer y cola de pez, así como con seis perros partiendo de su cintura con dos patas cada uno, haciendo un total de doce; según otras versiones, sería un ser con seis largos y serpentinos cuellos con cabezas grotescas, mientras que sus doce patas serían de otra naturaleza; finalmente, según otras fuentes, compartiría algo de ambas descripciones. Sin embargo, se dice siempre que poseía en cada cabeza tres apretadas hileras de afilados dientes, así como que emitía un aullido similar al de un perro.Este ser habitaba en un estrecho paso marítimo, en el lado opuesto a su contraparte Caribdis. Los lados del canal estaban dentro del alcance de una flecha, de modo que los barcos que intentasen evitar a Caribdis deberían acercarse a Escila, y viceversa. Con el tiempo fue transformada por los dioses en una roca, aún existente, que suponía graves peligros para los navegantes.

Esta figura mitológica aparece en las aventuras de Odiseo.

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En la mitología griega Caribdis (en griego antiguo Járibdis, ‘succionador’) es un horrible monstruo marino, hija de Poseidón y Gea, que tragaba enormes cantidades de agua tres veces al día y las devolvía otras tantas veces, adoptando así la forma de un remolino que devoraba todo lo que se ponía a su alcance.

Habitaba junto a Escila, otro monstruo marino, en un estrecho paso marítimo. Los dos lados del estrecho estaban tan cercanos que los marineros que intentaban evitar a Caribdis pasaban demasiado cerca de Escila y viceversa. La expresión «entre Escila y Caribdis» ha llegado a significar estar entre dos peligros de forma que alejarse de uno hace que se caiga en el otro.

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Estrecho de Mesina

Los argonautas fueron capaces de evitar ambos peligros gracias a que los guio Tetis, una de las nereidas. Odiseo no fue tan afortunado: eligió arriesgarse con Escila a costa de parte de su tripulación antes que perder el barco completo con Caribdis.

Tradicionalmente, la ubicación de Caribdis en el estrecho de Mesina hace que se la asocie con el remolino que forman las corrientes que se encuentran en la zona, pero rara vez es peligroso. Investigaciones recientes han reexaminado la ubicación y sugieren que esta asociación es errónea, y que un origen más probable de la historia podría hallarse cerca del cabo Skilla, al noroeste de Grecia. Otros investigadores, sin embargo, sostienen que se trata de un lugar puramente fabuloso que no es posible identificar con ningún escenario real.

Caribdis fue originalmente una ninfa marina que inundó la tierra para ampliar el reino submarino de su padre, hasta que Zeus la transformó en un monstruo.

En cuanto remolino es uno de los más famosos en la literatura junto al Maelstrom.

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En la literatura

Ovidio
Según la obra Las metamorfosis, de Ovidio, Escila fue una vez una hermosa ninfa. El dios marino Glauco, anteriormente un pescador, se enamoró de ella, pero ella huyó de él hacia la tierra, donde no podía alcanzarla. Deseperado, Glauco fue a la hechicera Circe, para que le preparase una poción de amor y así derretir el corazón de la joven. Circe, que estaba secretamente enamorada de Glauco, le recomendó dedicar su amor a alguien más digno de él, intentando cortejarlo con dulces palabras y miradas, pero el dios no quiso saber nada de ella. Circe se enfureció, pero con Escila y no con Glauco; por ello, fingió ayudar al dios entregándole un frasco, recomendándole que lo vertiese en la charca donde Escila solía bañarse. Glauco siguió sus instrucciones y vertió la poción; sin embargo, tan pronto como la ninfa entró en el agua se transformó en un horrible monstruo de seis cabezas. Glauco, que vigilaba la escena desde la lejanía, perdió su interés por ella y se marchó.

Mitos tardíos
En mitos griegos posteriores, se dice que Heracles encontró a Escila durante un viaje a Sicilia y le dio muerte. Luego Forcis, el padre de Escila, le aplicó antorchas ardientes al cuerpo y le devolvió la vida.

Según el comentario de Servio sobre la Eneida, Escila fue una hermosa náyade de la que se enamoró Poseidón, pero fue convertida en un monstruo por la celosa Anfitrite.

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Estar entre Escila y Caribdis
De la narración sobre Escila y Caribdis surge una expresión: «Estar entre Escila y Caribdis», vale decir, «estar entre la espada y la pared», o sea, en un problema de difícil (si no imposible) solución.

La Gata de Chamberí