la gata bajo el tejado del sol ausente

Confidencias de una gata de Chamberí paseando por los tejados del mundo


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Los zapatos del otro. Another’s shoes.

plutarco 3

Nos cuenta Plutarco en una de sus historias, que en aquellos tiempos de la antigüedad había un romano que decidió separarse de su mujer abandonándola. Sus amigos le recriminaron por elo, pues no veían claros los motivos de aquel divorcio:
– No es hermosa?- preguntaban.
– Sí. Lo es. Y mucho.
– ¿No es, acaso, casta y honrada?
– Sí. También lo es.
Extrañados, insistían en conocer el motivo que había llevado a su amigo a tomar una decisión tan extrema.

El romano, entonces, se quitó un zapato y mostrándolo a sus amigos, preguntó:
– ¿Es bonito?
– Sí. Lo es – dijeron ellos.
– ¿Está bien construido?
– Sí. Eso parece – todos aprobaron.
Y entonces él, volviéndoselo a calzar, les aseguró:
– Pero ninguno de ustedes puede decir dónde me aprieta.

Plutarco

La Gata de Chamberí

Plutarch tells us in one of his stories , which in those ancient times was a Roman who decided to leave his wife leaving her . His friends reproached by elo , as they saw clear that the reasons for divorce :
– Is not it beautiful ? – Asked .
– Yes it is. And a lot.
– Is not it , perhaps , chaste and honest ?
– Yes. So it is .
Estranged , they insisted on knowing the reason that had brought his friend to take such an extreme decision.

Roman , then he took off a shoe and showing it to his friends, he asked :
– It’s nice?
– Yes. What is – unquote .
– Is it well built ?
– Yes. That seems – all approved .
And then he , volviéndoselo to fit , they said :
– But neither of you can tell where I tightened.

Plutarch

La Gata de Chamberí


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Entre Escila y Caribdis, entre la espada y la pared.

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ENTRE ESCILA Y CARIBDIS, ENTRE LA ESPADA Y LA PARED

En la mitología griega, Escila es un monstruo marino que anteriormente fue una hermosa ninfa.

Escila es descrita como un monstruo con torso de mujer y cola de pez, así como con seis perros partiendo de su cintura con dos patas cada uno, haciendo un total de doce; según otras versiones, sería un ser con seis largos y serpentinos cuellos con cabezas grotescas, mientras que sus doce patas serían de otra naturaleza; finalmente, según otras fuentes, compartiría algo de ambas descripciones. Sin embargo, se dice siempre que poseía en cada cabeza tres apretadas hileras de afilados dientes, así como que emitía un aullido similar al de un perro.Este ser habitaba en un estrecho paso marítimo, en el lado opuesto a su contraparte Caribdis. Los lados del canal estaban dentro del alcance de una flecha, de modo que los barcos que intentasen evitar a Caribdis deberían acercarse a Escila, y viceversa. Con el tiempo fue transformada por los dioses en una roca, aún existente, que suponía graves peligros para los navegantes.

Esta figura mitológica aparece en las aventuras de Odiseo.

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En la mitología griega Caribdis (en griego antiguo Járibdis, ‘succionador’) es un horrible monstruo marino, hija de Poseidón y Gea, que tragaba enormes cantidades de agua tres veces al día y las devolvía otras tantas veces, adoptando así la forma de un remolino que devoraba todo lo que se ponía a su alcance.

Habitaba junto a Escila, otro monstruo marino, en un estrecho paso marítimo. Los dos lados del estrecho estaban tan cercanos que los marineros que intentaban evitar a Caribdis pasaban demasiado cerca de Escila y viceversa. La expresión «entre Escila y Caribdis» ha llegado a significar estar entre dos peligros de forma que alejarse de uno hace que se caiga en el otro.

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Estrecho de Mesina

Los argonautas fueron capaces de evitar ambos peligros gracias a que los guio Tetis, una de las nereidas. Odiseo no fue tan afortunado: eligió arriesgarse con Escila a costa de parte de su tripulación antes que perder el barco completo con Caribdis.

Tradicionalmente, la ubicación de Caribdis en el estrecho de Mesina hace que se la asocie con el remolino que forman las corrientes que se encuentran en la zona, pero rara vez es peligroso. Investigaciones recientes han reexaminado la ubicación y sugieren que esta asociación es errónea, y que un origen más probable de la historia podría hallarse cerca del cabo Skilla, al noroeste de Grecia. Otros investigadores, sin embargo, sostienen que se trata de un lugar puramente fabuloso que no es posible identificar con ningún escenario real.

Caribdis fue originalmente una ninfa marina que inundó la tierra para ampliar el reino submarino de su padre, hasta que Zeus la transformó en un monstruo.

En cuanto remolino es uno de los más famosos en la literatura junto al Maelstrom.

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En la literatura

Ovidio
Según la obra Las metamorfosis, de Ovidio, Escila fue una vez una hermosa ninfa. El dios marino Glauco, anteriormente un pescador, se enamoró de ella, pero ella huyó de él hacia la tierra, donde no podía alcanzarla. Deseperado, Glauco fue a la hechicera Circe, para que le preparase una poción de amor y así derretir el corazón de la joven. Circe, que estaba secretamente enamorada de Glauco, le recomendó dedicar su amor a alguien más digno de él, intentando cortejarlo con dulces palabras y miradas, pero el dios no quiso saber nada de ella. Circe se enfureció, pero con Escila y no con Glauco; por ello, fingió ayudar al dios entregándole un frasco, recomendándole que lo vertiese en la charca donde Escila solía bañarse. Glauco siguió sus instrucciones y vertió la poción; sin embargo, tan pronto como la ninfa entró en el agua se transformó en un horrible monstruo de seis cabezas. Glauco, que vigilaba la escena desde la lejanía, perdió su interés por ella y se marchó.

Mitos tardíos
En mitos griegos posteriores, se dice que Heracles encontró a Escila durante un viaje a Sicilia y le dio muerte. Luego Forcis, el padre de Escila, le aplicó antorchas ardientes al cuerpo y le devolvió la vida.

Según el comentario de Servio sobre la Eneida, Escila fue una hermosa náyade de la que se enamoró Poseidón, pero fue convertida en un monstruo por la celosa Anfitrite.

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Estar entre Escila y Caribdis
De la narración sobre Escila y Caribdis surge una expresión: «Estar entre Escila y Caribdis», vale decir, «estar entre la espada y la pared», o sea, en un problema de difícil (si no imposible) solución.

La Gata de Chamberí