la gata bajo el tejado del sol ausente

Confidencias de una gata de Chamberí paseando por los tejados del mundo


1 comentario >

Imagen

Hoy La Gata sale de paseo. Cuando lo hace, suele pasar por una cafetería que le gusta mucho, ya que tiene un gran regustillo a los años 50. Allí se regodea observando el devenir de la gente, mientras se deleita y relame con alguna bebida que un camarero siempre atento, le ofrece nada mas entrar.

Siempre acostumbra a refugiarse de los viandantes a un tranquilo rinconcito algo mas adentro…. una esquinita donde siempre… la encontraba.

Siempre sentada al final, donde nadie advertía o percibía su presencia. Siempre leyendo un libro, siempre saboreando un eterno café.

Parecía no haber prisas, parecía detenerse el tiempo. Siempre parecía esperar, aquello que ni asoma.

¿A qué? ¿A quién?

¿Qué o quién merece tus horas, tu esperanza, tu languidez, tu belleza apagada, tu sonrisa perdida?… 

Una y otra vez la observo, esa candidez, esa melancolía, esa incertidumbre… no parece que nada la vaya a hacer doblegarse al paso del tiempo. Parece que sólo le queda dejar volar las horas.

Nadie sabe que está allí, nadie (por contra) corre a verla. Ni rastro.

Siempre se percibe un cierto temblor en sus manos.

Diríase que cada día vive con absoluta realidad que aquél, será el día.

La Gata de Chamberí

Copiright Beatriz


1 comentario

Mi Musa

escribir

A veces se va la musa de vacaciones, y por mucho que uno quiera, parece que la inspiración no llegue nunca.

Miro a mi alrededor y todo me resulta conocido, nada llama mi atención.

Los mismos quehaceres, la misma gente, los mismos bares sedientos de público… un día gris, lluvioso, de esos que hacen desaparecer las sombras y aplanan la panorámica.

Pero hasta eso se puede escribir. Me pregunto: ¿no está la musa, o no cojo un bolígrafo de una vez y empiezo a ser consciente de que todo se puede escribir?. Sólo hay que saber buscar la magia de cómo hacerlo llegar. Pregunta tras pregunta imploro su presencia, la llamo.

Siempre está dentro de mí, sale, asoma poco a poco. Tiene sus vaivenes, sus balanceos… sólo hay que dejar que fluya. Tener todo a mano y dejar que todo brote, salga, nazca…

Siempre hay un por qué, un momento en el tiempo para sentarse, coger un bolígrafo (o una pluma, tan adoradas por mí) y dejarse balancear en sus manos.

Escribir, escribir… ¡cuán dulce atadura!

La Gata de Chamberí

Copiright Beatriz


1 comentario

¿Será éste mi paraíso particular?

en bici

¿SERÁ ÉSTE MI PARAISO PARTICULAR?

Por tendencia el ser humano tiende a creer que su felicidad está en tener o hacer unas cosas determinadas. Esto abarca desde un bolso o un reloj, a un deporte, viajar e incluso a personas… parece que nos gusta pensar el día que tenga esto o pueda hacer aquello, seré feliz. Y a la contra, el día que no tenga esto, que no pueda hacer lo otro… seré un desgraciado.

Y jamás calibramos fundamentalmente dos cosas. Una, un segundo después de creer que ya hemos conseguido la felicidad… te viene, por ejemplo, un dolor de muelas impresionante, y todo se esfuma. Dos, tampoco tenemos en cuenta que quedamos vacíos, de repente no tenemos metas y curiosamente parece que el entorno o los complementos no hacen que se sienta uno feliz, o esa persona que amamos y deseamos años no es compatible con nosotros.

cascadas Y podría añadir un tercero, señores y señoras, por ejemplo, les juro que uno no se muere y ahí acaba todo, si ustedes tienen alguna dolencia que no les permite correr o ir al gimnasio. Sólo es una trampa de la mente, a la que los cambios y novedades no le gustan ni un pelo. Lo mismo ocurre cuando te gusta viajar y no puedes, parece que tu ciudad o pueblo o lo que sea se te va a tragar de repente. ¡Vaya agobios que nos pillamos!. Y la realidad es que es una cuestión de actitud.

Si uno necesita algo con urgencia o tiene que actuar de forma responsable ante algo, no le daríamos tantas vueltas a no poder tener o hacer cosas superfluas (ya, ya sé que para quien lo vive así, de superfluo nada de nada). Pero si hay una casa por pagar, unos estudios, un negocio o cualquier otra cosa relevante de verdad…. ni lo pensaríamos dos veces y encima nos produciría un orgullo y satisfacción plenas. Y si lo pensamos así, sí estamos viviendo al segundo, al minuto. Presentes y positivos.

La mente es una encantadora de serpientes, le gusta recordarte lo feliz que eras en el pasado y lo feliz que serás en el futuro si consigues… x, pero normalmente se cuida muy bien de que no vivas en el presente, en tu ahora. 

paraiso 1 (tailandia)

A mí me sucedía con los viajes. De primeras, parecía vivir en la estación siguiente, es decir, en navidad buscaba para semana santa, en semana santa para el verano y en el verano yo ya estaba en navidad.                                                                         La verdad es que es una auténtica locura que te despista un poco de vivir el día a día.

Cada lugar visitado me parecía que, aquél, era mi paraíso particular, pero la realidad es que alegrías y penas o problemas, te los llevas contigo (de hecho es cuando hay más divorcios, justo cuando se supone que estamos de vacaciones y en el lugar perfecto).

Intentaba irme el máximo posible para tener tiempo de empaparme con las gentes, su gastronomía, tradiciones, bailes, vestimentas, etc….

mujeres tailandesas

Y la verdad es que disfrutaba y disfruto de todo ello.

Siempre me preguntaba si podría vivir en aquellos lugares y siempre me despedía con gran pena.                                                                                                                                                            Acostumbraba a irme un rato a la playa y a escribir mis  sentimientos, emociones y contradicciones. Y me desahogaba mirando por ultima vez aquellos paisajes.

escribiendo en la playa

Eran momentos tristes, porque todos salían a       despedirse y porque recordaba que me parecía un sueño a punto de acabar.

En el viaje de regreso no paraba de pensar en el mar, el paisaje, sus gentes, sus amaneceres, sus ocasos, la luna y las estrellas (algo único en cada sitio que he visitado) y, cómo no, esos paseos en bicicleta.

Viajar era laborioso antes de empezar, leíamos guias, las traducíamos, yo lo pasaba a limpio y ahí estaba, una guía a nuestra medida. Y dándole la vuelta a la guía, me servía para escribir un diario, el dia a día.

Para mi eran y son momentos inolvidables, experiencias únicas.

Y mucha actitud a la ida y a la vuelta.

https://www.youtube.com/watch?v=7dKGcg_jBhw (espero que les guste, lo resume todo).

¡Que tengáis un buen Lunes!

La Gata de Chamberí.

Copiright Beatriz


3 comentarios

Trampas

Imagen

Mira que he leído sobre el juego y trampas de la mente…

y, de vez en cuando, me seduce y me sigue ganando la partida.

Creo que es cuestión disciplina, perseverancia y actitud.

¿A ustedes les pasa lo mismo?

La Gata de Chamberí

TRAPS

Despite I have read a lot about the ganes and trapos of the mind, I occasionally fall into its seduction and it continues to win the match.
I believe that is a matter of attitude, discipline and perseverance.
Does the same happen to you?


3 comentarios

Je t’aime

Imagen

Para la persona que me amó, me ama y me amará siempre.

Gracias a la vida por haberte encontrado, y a ti, por quererme cómo soy.

Te amo.

La gata de Chamberí, tu gata.

Pour la personne qui m´a aimè, m´aime et m´aimera toujours.

Grâce à la vie pour t´avoir trouvé, et à toi, pour m´aimer comment je suis.

Je t´aime.

La Gata de Chamberí, ta chatte.

(P.D. J’espère que la traduction est correcte.)

For the person who loved me, loves me and will always love me.

Thanks to life for finding you and, to you, for loving me how I am.

I love you

La Gata de Chamberí, your cat.

Copiright Beatriz


2 comentarios

La gata no tiene quien le escriba (pequeño homenaje a Gabriel García Márquez).

 

Imagen

LA GATA NO TIENE QUIEN LE ESCRIBA (PEQUEÑO HOMENAJE A GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ)

La verdad es que no sé por dónde empezar ante tu pérdida, porque con ella se va un pedazo de mi historia.

Corrían los años ochenta (creo que exactamente o cercano a 1985) y un periódico decidió publicar por fascículos y una sola vez a la semana, una de tus obras maestras, la novela El amor en los tiempos del cólera.

Imagen

Por aquel entonces casi acababa de conocer al hombre de mi vida (por cierto, como el protagonista de ésta novela, el amor de su vida), el cual venía a Madrid cada fin de semana a ver a su gata.

Teníamos por costumbre ir a desayunar juntos al Café Comercial (http://elcafecomercial.blogspot.com.es), centro de reunión de tantos escritores y no menos lectores.

Se nos ocurrió que cómo salía los fines de semana, sería bonito e interesante leerlo juntos.

La verdad es que fué una triple experimentación: por una parte, compartir lectura (no recuerdo haberlo hecho antes); por otra, retomar el gusto por la lectura; y, por ultimo, que no por ello menos importante, sino incluso más, descubrirte a tí.

Imagen

Me resulta y resultará siempre una maravillosa historia de amor, pasión juvenil, amor maduro… salpicada de las aventuras y vericuetos en los que se ve inmerso el protagonista, Florentino Ariza, para conseguir a su amada, Fermina Daza, habitantes de un pequeño pueblo caribeño. 51 años esperando tener a su amada.

Destacar tu impecable español, huelga decir que fuiste Premio Nobel, y de paso reiterar mi admiración por ella (la lengua, se entiende). Las precisas descripciones de lugares, personajes, sus vestimentas y esos toques de magia que se vislumbran en ocasiones.

Imagen

Así que te tengo en mi corazón como una de las piezas que formó la base de ésta ya muy larga relación. Pero siempre que recordamos aquel comienzo de nuestro amor… inevitablemente estás tu y la tenacidad de Florentino ja ja ja.

Gracias a tí no he dejado de leer y, como debilidad, debo confesar, que tras un tiempo vuelvo a releer aquella historia, tan exquisitamente relatada que enamora, esa delicadeza, pasión, romanticismo… todo a través de tus letras, de esas preciosas palabras que definen con precisión y ya casi olvidadas por muchos, pero al menos a mi, me recordó lo extensa y precisa que es nuestra lengua.

Imagen

Tu obra se llevó al cine en 2007 por Mike Newell bajo el título Love in the Time of Cholera. No puedo dar mi opinión sobre la adaptación, porque tienden a no gustarme cuando me ha apasionado un libro. En resumen, eso mismo, las películas intentan resumir lo irresumible.

Por suerte no nos abandonas, sólo nos dejas un rato de quietud para leerte.

Un beso, siempre estarás cerca.

La gata de Chamberí

Copiright Beatriz

Imagen

Curiosidades:

· En la película Señales de amor (Serendipity), con John Cusack, una chica anota su nombre en un ejemplar en inglés de El amor en los tiempos del cólera (Love in the Time of Cholera), y así puede localizarla él tiempo después.
· Es el libro favorito de Ted Mosby, personaje principal de la serie Cómo conocí a vuestra madre (How I met your mother). Ted está leyendo este libro en el momento en el que conoce a su futura esposa.
· Se hace mención del título del libro en la canción Latinoamérica de la banda de música urbana Calle 13.
· El grupo Cordobés, Los Caligaris rinden tributo a la novela con la canción “Florentinos y Ferminas” en su disco “No es lo que parece” en el año 2007.
· El grupo argentino, “Tan Biónica” basó su canción “Perdida”, del disco “Obsesionario”, en la novela.
· El grupo argentino, “La Mosca” basó su canción “En la próxima vida”, del disco “La Fiesta Continúa”, en la novela.

Y por supuesto  parte de tu extensa bibliografia: La hojarasca, El coronel no tiene quien le escriba, La mala hora, Los funerales de la Mamá Grande, Cien años de soledad, El otoño del patriarca, Crónica de una muerte anunciada, El general en su laberinto, El amor en los tiempos del cólera, Del amor y otros demonios, Memorias de mis putas tristes…. y tu autobiografía, Vivir para contarla.

Imagen


2 comentarios

Camina una milla en sus zapatos.

 

Imagen

La verdad es que he dudado en contar esta anécdota, pero creo que describe con mucho realismo y crueldad el mundo en el que vivimos, ciegos a muchas circunstancias y personas que nos rodean.

Verán, era una mañana lluviosa, poco apetecible, pero aún así, yo paseaba cual feliciana (es decir, toda arregladita, bolso y paraguas en mano y móvil en la otra).

Iba sumergida en mi realidad o embutida en ese pulular sin rumbo que parecemos llevar todos cuando encima vamos whatsappeando (disculpen la palabreja, pero seguro que a más de uno le sitúa y se reconoce).

El caso es que de repente, pegué una patada a algo. Patada por ser fina, porque soy de tacón alto y paso firme, así que más bien fue un patadón en toda regla que mandó el objeto impactado hasta la esquina opuesta.

Levanté la vista y ante mi sorpresa y estupor, le había sacudido un puntapié al cartel de un mendigo, homless o cómo ustedes quieran (que siempre hay picajosos con estos términos y mucha hipocresía implícita).

Por un segundo me quedé paralizada, mientras me parecía que lo que me rodeaba había acelerado de velocidad.

Ante la situación, el apuro, esa falsa vergüenza provocada por la presencia de gente rodeándote que parece no ver más en ese momento, corrí hacia el cartel, me agaché rapidamente a recogerlo y me regresé apresurada hacia el mendigo, mientras hacía equilibrios con el paraguas, el bolso, el móvil…. y oía la voz del susodicho diciendo: “no pasa nada” “no hace falta….”

Después venía lo peor, el hecho de devolverle el cartel. Agacharme y colocarlo de nuevo delante de él, cómo quien dice: “hala, ya estás listo de nuevo para la foto”.

Me acerqué. La situación era muy incómoda y desagradable, yo de pie cómo un ser superior y él sentado en un escalón en el suelo cómo otro ser en inferioridad de condiciones ¿no?

Me agaché, le pedí disculpas y recoloqué con toda la delicadeza posible el cartel.

Madre, que sensación de cutrez por mi parte. Todo incrementado por su mirada clavada en mis ojos, ya que acostumbro a mirar a los ojos, cómo buena gata.

No es que me acabara de caer de un pino, pero sí confirmé lo hipócritas y ciegos que somos. Y con ésta anécdota veo que tenemos, literalmente, que chocarnos con la realidad o más bien, darle una patada, para VER.

Alguno se preguntará “¿pero le darías algo?”. La respuesta es sí, evidente, pero eso, al menos a mí, no me limpia la conciencia (cosa también demasiado común en ésta sociedad, creer que así somos mejores personas y “expiamos otros pecados”, ya me entienden).

Todo quedaría ahí, de no ser porque contarlo es causa de chanza, mofa y carcajadas varias. Deberíamos observarnos en esos comportamientos. Hay una falta de empatía y frialdad manifiestas y eso nunca será bueno en una sociedad ni en nuestra relación con la naturaleza que nos rodea y de la que formamos parte.

Así que, al menos, entonar un mea culpa por no estar en el presente, en el ahora…. en ese y en otros tantos momentos.

Reforcemos algo muy importante con lo que venimos dotados y olvidamos por el camino, la empatía (significado: Identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro), que no significa ni compartir opinión, ni lograr entenderla, sino, más bien, alejarse de los prejuicios, vestirse con la piel del otro y sentir su realidad en tus carnes.

Los nativos norteamericanos decían: “antes de juzgar a una persona, camina una milla en sus zapatos”.

Cuando se experimenta la sensación de que las diferencias con otros nos hace remover algo dentro, nos llena de coraje y resentimiento, nos crispa, nos quita la tranquilidad y el sosiego…. imagínate que te quitas los zapatos y te pones los del otro. Cierra los ojos, e intenta conectar con ese caminar, libre de todo juicio.

Nos permitirá observarnos a nosotros mismos desde afuera, desde la perspectiva de otro, desapegándonos de nuestros propios prejuicios.

La Gata de Chamberí

Copiright Beatriz